"...la primera oficina del país, desde donde se resolvía su destino, se había convertido transitoriamente en alcoba, dentro de la cual el ciudadano, general-presidente hacía el amor arrebatadamente a una de las doncellas, una mulata desbordada en carnes todavía firmes, joven, tímida y antojadiza, contratada para la higiene y debido aseo de tan importante recinto..."
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