“En la Huasteca empezaban a escucharse cada vez con mayor frecuencia casos de traición, engaño, y hasta desapariciones físicas, paradógicamente siempre de personas propietarias o poseedoras de predios petroleros.
...En México pagamos sólo el impuesto del timbre, algo así como una propina, poco generosa, por cierto, pagada al Gobierno de Díaz. Estamos excentos de todo tipo de gravámenes y de cargas fiscales, porque nuestra actividad es considerada como prioritaria para los intereses de México.
...Las leyes porfirianas protegen siempre a los extrangeros por encima de los nacionales.
...Porfirio Díaz nos abrió generosamente las piernas de la nación mexicana para que los inversionistas extrangeros disfrutáramos a placer de lo mejor de su país, ya que los piojosos no sabrían , ni podrían disfrutarlo...
...No hay regalías, no hay impuestos, no hay controles administrativos para conocer el número de barriles producido por casa yacimiento, ni el número de buques que parten a Estados Unidos saturados de petróleo mexicano. No saben nada ni les importa nada. A los funcionarios sólo les interesa saber la parte que les corresponde del negocio.
...en el petróleo tenemos concesiones a 50 años de plazo sin pagar absolutamente nada.
...No pretendemos dominar a base de mas anexiones. Dominemos a través de los mercados. Cuando todo mundo consuma productos norteamericanos, seremos el centro comercial y financiero del orbe a pesar de que carezcamos de control territorial en los centros de producción y consumo.
...nosotros invertimos en la investigación, luego en la explotación y extracción del crudo y luego se lo refinamos, se lo traansportamos y se lo vendemos a todo el mundo sin la participación del Gobierno Mexicano.”
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